En la Cuenca del Bulubulu, en el sur de Ecuador, las comunidades rurales enfrentan una crisis hídrica causada por la expansión de los agronegocios, la contaminación y la falta de políticas efectivas. Para la mayoría de las familias de dichas comunidades, la calidad del agua es deficiente, ya que el agua que obtienen de pozos o ríos no está tratada, lo que representa un riesgo significativo para la salud. Dicha problemática afecta especialmente a las mujeres, quienes asumen la mayor carga en términos de roles de cuidado y trabajo no remunerado, utilizan el agua del río y de los afluentes subterráneos para consumo, producción alimentaria, cocina, y como espacio de socialización y encuentro comunitario, mientras las cosechas disminuyen y aumentan las enfermedades. Frente a esta realidad, surge el proyecto, cofinanciado por la Generalitat Valenciana y Manos Unidas, “Agua para la vida”, una iniciativa que busca garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento en diez comunidades rurales del Guayas, beneficiando a más de 400 familias campesinas, la mayoría encabezadas por mujeres.
El eje central del proyecto radica en su metodología: integrar a comunidades, universidades, empresas y organizaciones sociales en torno a un propósito común. Por ello, “Agua para la vida” surge de una alianza entre instituciones ecuatorianas y españolas, Fundación Maquita, Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), Universitat Jaume I, FACSA, Heliotec y Manos Unidas, que unen ciencia, tecnología y saberes locales. Su enfoque integral articula tres dimensiones: acceso al agua y saneamiento, producción agroecológica y gobernanza hídrica. Entre las acciones destacan la rehabilitación de pozos, instalación de sistemas fotovoltaicos de riego, reutilización de aguas grises, prácticas de biorremediación, formación de liderazgos comunitarios y acompañamiento a gobiernos locales para impulsar políticas de gestión sostenible. Todo ello se desarrolla mediante procesos participativos, respetando el conocimiento y la autonomía de las comunidades.
Con un fuerte enfoque de género y derechos humanos, el proyecto reconoce a las mujeres como guardianas del agua y protagonistas del cambio. Su liderazgo es clave para transformar la escasez en resiliencia y devolver vida a los ríos y cultivos del Bulubulu. Además, la iniciativa promueve la sensibilización global mediante un intercambio entre jóvenes de Ecuador y la Comunitat Valenciana, fomentando una visión del agua como bien común y no como mercancía. Así, esta experiencia demuestra que la cooperación internacional y la ciencia pueden unirse para sembrar futuro, gota a gota, devolviendo esperanza y dignidad a las comunidades que vuelven a ver fluir el agua y la vida.
2019 © Cátedra FACSA de Innovación en el Ciclo Integral del Agua
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